noviembre 01, 2004

EL PARTIDO DE MI VIDA.

Este momento que vivo es ideal para frenar un poco el ritmo, dejar de ir a buscar el resultado como único objetivo y parar de tirar centros a la olla como método sistemático de avance. Prefiero parar la bocha un instante y mirar detrás de mis hombros para saber a qué juego y, fundamentalmente, a qué jugué en este partido que ya transcurre por su tiempo adicional al reglamentario y que duró tres fantásticos años.
Y voy a dormir tranquilo porque este clásico lo salí a jugar por amor a la camiseta, porque si de algo estuve siempre convencido es de que quise trabajar en esta profesión. Como de a lugar. Por eso, a veces me puse el overol y me esforcé, otras tantas las jugué de taco y en algunas hasta debí infiltrarme para seguir y no pedir el cambio. Eso sí, siempre con la pasión que me genera ponerme esta camiseta y sin traicionar los principios y la ética con la que me educaron mis viejos. Aunque la vieja siempre diga que debí ser abogado y el viejo la consienta. Gracias a los dos. Sin saberlo, cursar ocho meses Derecho me despejó cualquier tipo de duda sobre cual era mi verdadera vocación. Y así fue como arranqué Periodismo.
Tampoco me quiero olvidar de dos pilares en mi vida que me bancaron en forma incondicional, desde el primero hasta el último minuto de clases: mi esposa Mercedes y mi hijo Santino. Para ellos, las gracias de siempre por el apoyo, mis sinceras disculpas por el tiempo que les robé en post de la carrera y mi amor entero y eterno.
A mis compañeros, por la onda y el respeto, por el empuje y la misma sintonía. Qué difícil va a ser tenerlos como rivales. Y que simple de colegas. Un grupo increible en el cual encontré desde gente con quien poder pensar un proyecto hasta amigos en quien confiar.
A ciertos profesores que tuve y me enseñaron tanto. Y no hablo específicamente de sus materias, sino de "abrir la cabeza", enseñar a pensar, a ver un poco más allá de lo que está a la vista. Esa docencia queda para siempre al igual que mi recuerdo y admiración por ellos.
Sin poder detener el tiempo, se termina el partido. Se termina otro ciclo más en mi vida. Ahora queda lo mas duro: darle continuidad para que pase de ser un aprendizaje a un medio de vida. Con las dificultades que ello implica en nuestro monopolizado país.
Es que quedan pocos días para recibirme. Me siento orgulloso y, al mismo tiempo, felíz por no haber renunciado a mis convicciones y creencias, aunque ahora las mismas se me pongan de manifiesto. Porque hay algo que me gustaría confesar: siempre tuve una frase recurrente para cuando miraba alguna transmisión, desde el sillón de casa, y no coincidía con algún dicho: "Cómo puede estar este tipo laburando con las cosas que dice? Si yo "fuera" Periodista Deportivo sería un fenómeno". Si yo fuera, decía...y ahora lo soy.
Andá y demostrá que no estabas equivocado, entonces.

octubre 15, 2004

"CANTA CONMIGO, CANTA...

hermano americano, libera tu esperanza, con un grito en la voz..."
Pobre la "Negra" Sosa. Ni todo el peso de su cuerpo podría torcer la balanza para que hoy nos sintamos hermanos con un yileno (se escribe así, no?), un toma mate oriental y mucho menos un brasuca.
El odio que despierta el futbol, en post de una victoria, es tanto que no entiende de racionalidad. Y no me vengan con la cancioncita de la campaña anti violencia. Violencia tambien es mentir. Y el que diga que no disfruta cuando "se les llena la canasta" es un careta, y hasta me animo a darle la chance de seguir navegando en otra página (aunque doblo la apuesta que termina leyendo la nota hasta el último punto).
Pero para aclarar un poco y no desgarrarse las vestiduras, de ninguna manera se está a favor de cualquier tipo de agresión fisica. Si folclórica. Entonces, vení, cantá conmigo: "a estos putos le tenemo que ganar..." o "el que no salta es...". El país ponelo vos.
Pero como en toda regla, siempre existe la excepción. Y en este caso hablamos del único al cual le deberíamos dar el cien por cien de nuestro apoyo: la querida Venezuela. La "vino tinto" es la Cenicienta de las Eliminatorias, con eso no descubro nada, pero esta vez tiene chances. No porque sea un dream team sino porque,menos nosotros y los negros de mie...perdon...Brasil, el resto son rejuntados de barrio.
Por eso, desde acá propongo que el próximo partido Argentina le de una mano. Sí, y que? Los de Pekerman ya tienen las valijas hechas, no nos hagamos los falso-precavidos, y a quien no le gustaría que nuestros amigos vayan por primera vez a un Mundial. Ni que hablar sin encima quedan afuera alguno de los limítrofes. Que placer!!
Y aunque usted no lo viera, diría Matías Martin, estos son los cuatro primeros puestos del ranking que elegimos para fundamentar nuestra tesis. Cuatro de los miles que hay a lo largo de nuestra hermandad americana, pero que sientan precedente: desembarco de aviones ingleses para recargue de nafta en la Guerra de Malvinas, declaraciones a todos los medios del Mundo de que los argentinos somos todos ladrones y tranfugas por parte de su Presidente, liberación de la frontera para que entre y salga a voluntad falopa, órganos (tambien Casio o Yamaha) y chicos; negociaciones a conveniencia con el Fondo utilizando el Mercosur para redito personal a costa del trabajo de nuestro pueblo.
Sólo algunos datos para que entendamos el motivo de esta campaña. Y fundamentalmente, para que no repitamos el pecado mas grande que cometemos los argentinos: la falta de memoria.

septiembre 13, 2004

SALAS TU Y SALADOS NOSOTROS.

De no creer. Cuesta encontrar argumentos, excusas o siquiera acusaciones para contar como, otra vez más, las gallinas se llevan el clásico con Racing.
Pero la respuesta es una sola: River tiene un plantel que cotiza el quíntuple de lo que vale el de Avellaneda. Tener el lujo de sacar a dos jugadores y, que por ellos, entren otros dos que son titulares indicutidos en su Selección Nacional ejemplifica mi pensamiento.
Por algo el partido es "millonarios" contra "académicos". Unos ostentan su riqueza y los otros tienen abierta la inscripción a su escuelita de fútbol.
Porque no caben dudas que a la academia se va a aprender, o no?
Fillol va a aprender a ser técnico, Marín a ser presidente de un club y no de una S.A. y cantidades de jugadores que, descaradamente, parecieran que van a aprender a jugar. Y en este punto me quiero detener para hablar de alguien en particular: tengo los huevos llenos de vos...Arce!!! Yo se que a los jugadores hay que bancarlos a muerte, pero este muchacho me hartó. No se sabe de que juega y lo peor de todo, para mi es yeta (juro que me estoy tocando el testículo izquierdo). Jugó en la peor campaña de la historia del club (casi desciende), lo tranfieren a Paraguay y después de 35 años Racing sale campeón, vuelve y en cada partido que entra... Miento?
Pero no hay que quitarle tampoco mérito al tremendo (espectá...)culo de River. Porque si bien nadie niega la calidad del chileno, es sabido que está más cerca de entrenar arqueros que de jugar de titular. Pero cuando la suerte es esquiva...resulta que el tipo hace dos giladas y te tira ochenta minutos de esperanza al carajo.
Otra: desaparecido Maxi Grudke (quién le dijo que esa vinchita le queda bien?), ponen al torpe Sand que, en vez de buscar el rebote donde las papas queman (como haría cualquier goleador de Racing, obvio), se abre inexplicablemente a su derecha para...ir justito donde va el rechazo del arquero y así anotar.
La última: primer tiempo, pinchazo en el aductor de Lucho Gonzalez. Gracias Dios, un tiro para el lado de la Justicia!!! La lógica es, por precaución, afuera y que entre Patiño (entrena también para ser tan fiero?). Estás loco? Se queda para darle de 25 metros y clavarla en el ángulo. Basta. Demasiado para un sólo domingo.
O te olvidaste que es River? O te olvidaste que es Racing?
Y por si no te diste cuenta durante la nota, enterate de una vez: estoy más caliente que Tévez con la inteligente de Natalia Fassi.
Porque a pesar de quedarme a ver todos los programas de fútbol que existan por la noche, sigo sin poder creerlo...hermano. Y sin poder sentarme, también.

agosto 30, 2004

LA BODA DE MI PEOR ENEMIGO

Qué tardecita te armaron Boquita!! No faltó nada ni nadie. Tévez, sin dormir, dio el presente para evitar el enojo de "el padrino" Mauricio y con sus ojos como puñalada en tarro de lata saludaba a todo el mundo, feliz como novia con dos colas. El novio ya la estaba esperando en el medio del salón (no es metafórico lo de las dimensiones del lugar, eh) para regalarle el tan esperado beso que los unía a partir de ese instante en matrimonio eterno. Y acá perdoname la insolencia de tutearte, Diego: tenés razón, esa clínica te está matando, porque realmente debés estar muy mal medicado para animarte a darle un beso en la boca a Carlito(*).
Luego vino la hora de la fiesta. Eso sí, poco baile y mucho nervio. Pero hay que reconocer la originalidad de los bosteros(**) a la hora de contratar el show: se fueron hasta Godoy Cruz y contrataron una rubia (o era un flaco?) que salió a la cancha con la 9 en la espalda. Muchos no la conocían, pero los mas memoriosos cuentan que con ese show no le fue muy bien en Europa y tuvo que pegar la vuelta en tiempo récord. Finalmente, su nombre no lo supimos; tampoco su apellido. Aunque en su espalda se podía leer el barrio en donde fue contratada.
Pero no me quiero olvidar de como fuimos atendidos. Es cierto, tres mozos son pocos, pero cuando se comportan de manera tan poco servicial es deber mencionar su escaso profesionalismo. Entiendo que, como en todas las fiestas, sirvan primero a los de la mesa principal, pero muchachos: no se olviden de las visitas!!. Si descorchaban champagne, primero para los que se "pusieron" y si sobraba, para el resto. Prolijamente vestidos, de negro obviamente, pelito engominado y cara de serios: "me traerías un "Bassi"to de vino?", le pedí. ¿Te creés que me contestó el muy turro?
Hasta que de repente, algún Fernández quiso "levantarse" a la loca del "9" y al mozo no le gustó, desatando la bronca de quienes realmente atestiguan que fue el "trava" quien se tiró aparatosamente encima del pobre acusado.
Muchos nos quedamos hasta el final sólo por para bancar a once pibes (incluido Fernández)que intentaban, a puro sacrificio, tener una fiesta equitativa y sin diversión digitada. Pero ésta ya estaba terminada mucho antes. Precisamente, cuando esos "muchos" nos dimos cuenta que en "La boda de mi peor enemigo", no todos tenían la celeste y blanca como bandera.

(*)Apócope del nombre Carlos, aunque la "ese" habitualmente es omitida por fanáticos, primitivos y/o sin estudios.
(**) Apodo por el cual se reconoce a los seguidores del Club Atlético Boca Jrs, quienes desprenden de sus casacas un fuerte aroma a estiércol que da lugar a la palabra en sí. También suelen decir "Carlito".

junio 14, 2004

GALLARDO, EL HOMBRE ARAÑA.

Un jugador dúctil, fino, elegante, de cabeza levantada y toque preciso, hestoico receptor de incalculables infracciones ve como otro, mucho más tosco, aguerrido, de dientes apretados, con portación de patadas y permiso para talar tobillos, le muestra el esférico por un lado, le engancha y sale por el otro. Podría tratarse de un fragmento del cuento "El reino del revés". Ni que hablar si todo termina con un foul del primero, que provoca la inmediata reacción del rival, que "Casci ni" toca el suelo que ya estaba pecheando al muñeco, de textura inflable, que retrocede y vuelve sobre su base con más fuerza, para asestar el topetazo que desata el descontrol.
La maraña de jugadores se propaga por el círculo central. Se presagia una típica noche "Copera", donde no pueden faltar los matones "en banda", los "boca" sucia, los jueces que imparten injusticia y los testigos que solo miran la cámara.
En medio del descontrol: el Hombre Araña, mezcla de Chucky y El pibe diéz, muestra la garra millonaria y trata de desenmascarar al Pato, que ante un estadio repleto y miles de televidentes demuestra que debajo de su piel no se esconde ningún ser de otra galaxia como para ser convocado al "equipo de todos": "todos" los que deseamos que Bielsa se vaya, obviamente.
Un clamor ensordecedor bajaba de las tribunas y se hacía carne en el cuerpo de los gladiadores. Al grito de "el cortito, el cortito" la gente reclamaba la presencia de algún justo que parara tanta locura. De repente, el gran Martín surgió de entre los golpes y, tarjeta roja en mano, condenó a las duchas a los mentores del caos.
Cuentan que en el vestuario local, bajo el potente chorro de agua caliente que relaja los músculos, se oyó un lamento aterrador que espantó a cuanto utilero merodeaba la zona. La frase, bien clara, dicen, fue captada por un indiscreto grabador. Según afirman, el "Miau, miau, miau, me dicen la Gata" es otra nueva leyenda que esconden los pasillos del club de Nuñez